martes, 11 de julio de 2017

MIS MONÓLOGOS PREFERIDOS 5

Mi abuela decía que los que hablaban solos estaban locos de atar... Probablemente, mi abuela tuviera algo de razón...

ANDORRA

De vez en cuando tengo la sana costumbre de escaparme a Andorra un día laborable y en temporada baja. Aunque en aquel diminuto país pirenaico, no sé si están establecidas las temporadas de una manera clara.
Creo que últimamente para algunos, les da lo mismo la temporada, mientras las entidades bancarias estén abiertas...

También es cierto que hoy día, los motivos de ir a Andorra son sencillamente por que te da la gana.

Al menos, es lo que opina  el que rubrica este blog. No me deslizo por la nieve con ningún artilugio pegado a los pies, no me seduce emular a las cabras salvajes subiendo y bajando montañas, detesto el chándal, no uso zapatillas ni practico ningún deporte de riesgo. Tampoco  tengo ninguna amante para realizar una escapada romántica en alguna estación termal y por supuesto los únicos euros que ingreso en el principado son en alguna tienda, restaurante u hotel. 
Antes, mucho antes, ir a comprar, porque la gente iba exclusivamente a comprar a Andorra, se consideraba las rebajas permanentes del Corte Inglés, pero con un ápice de riesgo-aventurero.
Me explico: por aquel entonces, en nuestro pequeño  vecino país, se concentraba una serie de artículos muy atractivos y a buen precio, en relación con los de la Península y Baleares, claro. Canarias siempre ha comido aparte.
Pues los ávidos y compulsivos compradores, lo compraban todo, ya fuera Semana Santa, Verano, Navidad o Reyes, pero en las fronteras, porque, habían dos fronteras claro, una de ellas, no hace falta especificar cual de ellas, de vez en cuando no hacían la vista gorda y registraban hasta la rueda de recambio.
Para los pobres incautos, aquella salida al país de las rebajas, les salía la torta un pan.
Hoy, unos especímenes nuevos visitantes, no compran nada pero ingresan todo. Andorra siempre ha sido una hucha. Antes se beneficiaban los comercios, ahora las entidades bancarias.  
Es curioso, los mismos guardia civiles que te registraban al regresar de Andorra por si llevabas algún cartón de tabaco de más, ahora te registran a la ida por si llevas algún fajo de Euros... también de más.
En mi caso, con un 600 y cuatro amigotes más, atolondrados adolescentes de los años setenta, viajar a Andorra y a Francia, países arraigados a unas fortalecidas democracias, significaba conseguir la “manzana prohibida”… bueno, es una metáfora.
El Principado de Andorra con un gobierno que no gobierna, pero con dos Jefes de Estado: el Obispo de la Seu de Urgell y el Presidente de la República Francesa, ambos en calidad de copríncipes, un tándem explosivo pero de acuerdo con la Constitución andorrana… nos atraía por sus compras prohibitivas.
Significaba comprar discos, libros, revistas, posters… censurados en nuestro país. Bueno, quiero decir, un disco, un libro, una revista…Nuestra precaria y miserable economía no daba para más.
De todas maneras, ¿quién era el virtuoso que podía esconder un “elepé” en el capó de un 600…?
Porque os recuerdo que el 600 no tenía ma-le-te-ro. Debajo del diminuto capó, aparte de la rueda de repuesto y el depósito de la gasolina, ¿cabía algo más…?
Si se viajaba con alguna maleta se ubicaba arriba en el techo, sujetada con unas gomas elásticas o “pulpos” encima de una especie de parrilla, llamada propiamente: “baca”.
No era nuestro caso, ya que ninguno de nosotros teníamos maletas. Personalmente, yo me compré la primera cuando tuve treinta años.
También debo confesar que entre los cinco comprábamos una botella de whisky y un par de cartones de tabaco, en este caso no hacía falta ocultarlos porque se consumían en un santiamén.
Luego cruzábamos los Pirineos por El Pas de la Casa para llegar a Francia.
Este romántico, bohemio y hospitalario país de ilustres exiliados republicanos…
Esa Francia, enarbolando su “Liberté”, “Égalité” e “Fraternité” y demostrando al mundo entero su heroicidad en el inolvidable mayo del 68, que nos cautivó a todos … Esa ciudad de París… que nos conformábamos viéndola en el cine…  
Pero nosotros, con el 600 sólo llegábamos a Perpiñan, visionar una “peli” erótica, políticamente incorrecta, de arte y ensayo y por supuesto, subtitulada.
Después de la sesión, regresábamos a casa cruzando tranquilamente y satisfechos, la frontera de Le Perthus, sin registros ni retenciones.

Ahora ya no es lo mismo. Las gangas no existen y a excepción de algunos pocos productos, que personalmente los desconozco, los precios son parecidos a los de la Península. Pero si lo calculas detenidamente, ir a Andorra cuesta un pastón.
Antes con el 600, que gastaba menos que un “Zippo”, no existían ni autopistas ni túneles y comíamos un bocata que llevábamos en la mochila, sólo contábamos las interminables horas de viaje.
Hoy, el recorrido se hace en un santiamén, es verdad. Con una superautopista y un supertúnel, de pago, claro.
Y por supuesto, ya que estás allí, compras. Y un servidor, que soy muy avispado, todo lo que compro es más caro que en el súper de mi pueblo.
Y al mediodía almuerzas en una “borda”, ahora están de moda, y si tienen estrellas,  mejor.
Debe confesar que tuve una alegría al encontrar una tienda de discos abierta. Desgraciadamente vacía. Ahora nadie compra música, es una lástima.
Y pude comprobar con satisfacción los económicos precios de los CD.
Pues sí, la mayoría de las tiendas estaban medio vacías. Aquella multitud en las perfumerías, en los bazares de electrónica, las colas comprando quesos, mantequillas, licores, tabacos, azúcar y estropajos… las esperas en los talleres para comprar llantas nuevas para el coche o en invierno adquiriendo los equipos completos de esquí para toda la familia.
Ese ajetreo, esas prisas, ese agobio, ese derroche de primeros de mes. Todo ese encanto, ya se ha perdido en Andorra.
Recuerdo que la última vez que visité el Principado, encontré a muy poca gente. Podías entrar en las tiendas y te atendían tranquilamente,
Tan sólo tropecé con una multitud de personas delante de un banco… me refiero a una entidad bancaria, claro.
Mi curiosidad me apremió a preguntar y la respuesta fue contundente:
            -¡Es la familia Pujol que están tramitando lo del avi Florenci…!
Yo creo que hoy en Andorra, las aglomeraciones se concentran en las entidades bancarias…

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 "He tenido gran éxito, siendo un total idiota..."                       
Jerry Lewis

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