domingo, 29 de abril de 2018

A TRAVÉS DE LA CORTINILLA 32

Cuando estuve con mi hermano recorriendo la Ruta 61 en los Estados Unidos, nos concentramos en el tramo de Memphis (Tennessee) a Nueva Orleans en Louisiana, siguiendo el curso del Mississippi.
A una hora escasa de New Orleans, se encuentran estos espectaculares palacetes del siglo XIX, enclavados en extensas plantaciones de caña de azúcar o de algodón, rodeados de árboles, terrenos cuidadosamente cuidados y de recuerdos...
Recuerdos repugnantes por la atrocidad de la esclavitud, un vasallaje indigno de una sociedad civilizada.
Y para más deshonra del pueblo norteamericano, la tiranía aplicada a los esclavos de raza negra en aquella época, hace escasamente 150 años, era una institución legal y protegida por la Constitución.
Doce millones de africanos fueron trasladados a América entre los siglos XVI y el XIX y 650.000 fueron enviados a los Estados Unidos, el resto fueron distribuidos por el Caribe y principalmente en Brasil.
Para terminar con la esclavitud fue necesaria la Guerra Civil o Secesión que provocó 600.000 muertos.

Recorriendo la conocida carretera Great River Road, junto al río Mississippi, se encuentran las espectaculares mansiones 

de los ricos explotadores de caña de azúcar, algodón y esclavos africanos.
No pude evitar la tentación de volver a visitar la espléndida mansión de Oak Alley que en el 2001 ya estuve con un grupo de 160 personas.
En aquella ocasión nos deleitaron con un espléndido almuerzo, amenizado por un grupo de gospel.
Fue inolvidable.  
El sendero con 28 robles de 300 años de antigüedad, uniéndose en lo alto de sus copas, invita a adentrarse hasta el suntuoso palacete que se distingue al fondo.
Es la mansión Oak Alley, interesante visita y no sólo por el sugestivo y enfático relato de sus ilustrados guías ataviados con uniformes de época sobre el esplendor de la residencia sino por la explicación de la historia de los presos africanos y una exposición sobre la esclavitud y su supervivenvia en condiciones infrahumanas.
En este aspecto, Oak Alley se distingue de otras mansiones, que este tema, lo disimulan detrás del lujo.
Esta preciosa casa ha sido inmortalizada en diversas escenas cinematográficas. Cabe destacar, entre otras, la película "Entrevista con el vampiro".
El arquitecto Joseph Pillé, se inspiró en los antiguos edificios griegos destacando las 28 columnas dóricas, que rodean la casa, la misma cantidad de los robles del sendero de entrada.
También se conocen a sus cuidados jardines como "El pequeño Versalles".
En los alrededores de la mansión, se encuentran las cabañas, evidentemente restauradas, de los antiguos esclavos, que ahora sirven de alojamiento.
Personalmente creo que es bastante macabro pernoctar en un lugar con una huella tan deplorable.

La Ruta 61 en los Estados Unidos y concretamente entre Memphis (Tennessee) a Nueva Orleans en Louisiana, siguiendo el curso del Mississippi es sinceramente "imperdible".
Seguiré contando vivencias de este viaje.
Foto de archivo



lunes, 16 de abril de 2018

LUGARES E INSTANTES... 27

LA VIDA NO SE MIDE POR EL NÚMERO

 DE VECES QUE RESPIRAMOS SINO POR

 LOS LUGARES E INSTANTES QUE NOS

 QUITAN LA RESPIRACIÓN.

He tenido la gran suerte y el enorme privilegio de viajar por medio mundo acompañando a maravillosas personas que junto a todos los rincones tan asombrosos como irrepetibles que he visitado, los llevo muy dentro de mí.
Pablo Neruda dijo en uno de sus poemas algo parecido a esto:“...Algún día en cualquier lugar te encontrarás a ti mismo, y ésa, sólo ésa, puede ser la más feliz o la más amarga de tus horas.. “
Ahora, quiero compartir con vosotros, algunos de estos lugares que por las circunstancias que fuesen, felizmente... perdí la respiración. 

Uno de mis libros preferidos se titula ”1000 sitios que ver antes de morir” de Patricia Schultz y recomendado por el New York Times.De vez en cuando le echo una ojeada para saber la opinión de aquellos lugares que he tenido la fortuna de visitar.Patricia Schultz, comienza la breve reseña de este espectacular lugar situado al este de Birmania, diciendo:

“La serena magia del lago Inle, se encuentra a años luz de la congestionada capital Yangon y constituye un entorno atemporal de aguas tranquilas, luz tenue y sonrisas calurosas. Los indígenas viven de la pesca y el cultivo de las islas flotantes construidas por el hombre, que están ancladas al llano fondo del lago mediante cañas de bambú que terminan echando raíces…”

Ciertamente es una acertada descripción de este rincón recóndito de Myanmar.

El lago Inle lo habitan los intha “hijos del lago”, en una veintena de aldeas que en algunos casos son sencillas cabañas edificadas sobre pilares de madera.

En el poco tiempo que estuve en el lago Inle, me llamó la atención una escena muy característica de aquel refugio placentero.

Los pescadores que erguidos en uno de los extremos de sus balsas y con el remo envuelto en una pierna, mantienen el equilibrio mientras sus manos libres, manejan las enormes cestas cónicas que utilizan para pescar.

Otro de los lugares que te quitan la respiración...

miércoles, 28 de marzo de 2018

NI NOVELA CHARLIE

LA MATANZA DE MY LAI

Foto de archivo
El otro día, leí en la prensa un artículo que hacía referencia al 50 aniversario de uno de los episodios más trágicos y cobardes de una de las guerras más crueles  de la historia: VIETNAM.
El artículo explicaba la historia de un superviviente de aquella matanza que se dedicaba a contar los hechos en el museo sobre lo sucedido, instalado en la zona.
Sin embargo, me llamó la atención un párrafo que escribía el periodista: "...uno de los hechos más notorios de la guerra de Vietnam"
¿Uno de los hechos más notorios...?
¡Por favor...! Fue una injustificada masacre con un desproporcionado odio y crueldad.
El día 16 de marzo de 1968, la compañía CHARLIE, perteneciente al Primer Batallón de la 20ª División de Infantería Estadounidense, asesinó a sangre fría a la mayoría de los habitantes de la aldea vietnamita My Lai.
El número de muertos se aproximó a quinientos y todos eran ancianos, mujeres y niños.
Basándome en este ignominioso suceso de la guerra de VIETNAM, escribí mi novela, CHARLIE.
Foto de archivo
El teniente William L. Calley fue acusado y condenado en 1971, por un Tribunal Militar a cadena perpetua por el asesinato de civiles en la aldea vietnamita de My Lai.
Posteriormente el presidente de los EE.UU. Richard Nixon le conmutó la pena y sólo cumplió tres años y medio de arresto domiciliario.
Sobre la masacre de My Lai, no hubo más condenas.
Si estáis interesados en leerla, podéis solicitármela.

lunes, 19 de marzo de 2018

MIS HOTELES CON "GLAMOUR" 14

Un hotel no es solo una habitación para dormir...
Estos establecimientos en los que he permanecido algunas semanas, varios días y en unos casos... horas, han sido el refugio anhelado en un lugar insólito con una soledad efímera  pero intensa.
Durante muchos años tuve que viajar con bastante frecuencia por medio mundo visitando numerosos hoteles y pernoctar en muchos de ellos y no pretendo recomendar ni aconsejar ninguno. No soy ningún agente de viajes ni intento serlo y probablemente algunos de estos hoteles hayan cambiado el nombre, pertenezcan a otra cadena hotelera o quizá ya no existan, aunque mis breves comentarios aplique el verbo en tiempo presente... 
Lo cierto es que jamás los olvidaré.

IGUAZÚ GRAND HOTEL

Parque Nacional Iguazú

Una vez más insisto en recomendaros, a los que no lo hayáis visitado, el Parque Nacional de Iguazú.

Entre el estruendo de las impresionantes cataratas y la grandeza y esplendor de la exuberante selva virgen, hacen que la provincia de Misiones una de las tierras más bellas del Planeta.

Evidentemente, un lugar tan turístico como Iguazú, la oferta hotelera es muy variada pero si hay un hotel de referencia en el alojamiento de lujo, es el IGUAZÚ GRAND HOTEL.

Dentro del imponente paraíso natural de Iguazú, este Resort & Casino, está enclavado en un maravilloso vergel privado.

Su arquitectura, decoración y excelente servicio, distinguen al IGUAZÚ GRAND HOTEL, como uno de los grandes hoteles a nivel mundial.

En el año 1542, Álvaro Núñez Cabeza de Vaca, descubrió las sorprendentes cataratas del río Iguazú y las bautizó como "Saltos de Santa María".
Más tarde se reemplazó por su primitiva denominación guaraní, Iguazú: Agua Grande

martes, 6 de marzo de 2018

A TRAVÉS DE LA CORTINILLA 31

Bali es el paraíso de Indonesia y su belleza extraordinaria se expande en sus terrazas de arrozales, en sus templos milenarios, en sus playas paradisíacas, en sus volcanes activos... pero lo que más me ha emocionado en mis viajes a la "isla de los dioses", ha sido siempre la sonrisa de su gente.
Para los balineses, la muerte es el inicio de un viaje a la felicidad eterna y por ello, consideran la necesidad de quemar el cuerpo del difunto y dejar el alma emancipada de ataduras y emprender el trayecto a ese nuevo mundo con total libertad.
Una de las ceremonias más espectaculares de Bali, es sin duda la NGABEN, la cremación de los muertos.
Este rito que se transforma en espectáculo, depende del presupuesto de la familia (desgraciadamente el dinero prevalece ante todo...)
Esta ceremonia puede ser individual o colectiva. Nosotros, tuvimos la oportunidad de presenciar y participar, invitados por la familia del difunto, a una ceremonia individual.
La estructura del féretro, si se puede llamar así, es de madera y bambú y alrededor del cadáver se depositan todo tipo de ofrendas. En Bali, las ofrendas a los dioses, que se realizan constantemente, pueden ser comida, flores, ropa, enseres, en caso de la cremación del propio difunto y por supuesto incienso.
La estructura con el fallecido es llevada a hombros hasta el lugar de la incineración, escoltada por un cortejo de personas vestidas con un colorido espectacular, a diferencia de lo que ocurre en occidente.
Una vez en la pira funeraria, todo aquel tinglado se envuelve en las llamas de la incineración.


domingo, 18 de febrero de 2018

A TRAVÉS DE LA CORTINILLA 30

Las figuras geométricas o zoomorfas, trazadas por la cultura nazca que se encuentran en la Pampa peruana. 


La figura de Alcatraz mide 280 metros y según María Reiche, llamada "La Dama de la Pampa", que fue una arqueóloga y matemática germana-peruana que consagró más de cincuenta años de su vida en el estudio y conservación de las Líneas de Nazca y que las consideraba como "el calendario astronómico más grande del mundo", nombró a esta figura como el "pájaro anunciador del Inti Raymi (Fiesta Inca)"

Hace unos días, leí en la prensa que un individuo conduciendo un camión de gran tonelaje por la carretera Panamericana Sur, y aparentemente, para evitar el pago de un peaje, se le ocurrió la genial idea de salir del asfalto y proseguir su ruta a través del desierto.
Lo que no sabía el descerebrado camionero, supongo, era que las gigantescas ruedas de aquel monstruo de acero, rodaban encima de las famosas Líneas de Nazca, el área arqueológica más importante de la civilización del Antiguo Perú. 
No es el primer ni desgraciadamente, el último caso que se ha transgredido este Patrimonio de la Humanidad.
Sin ir más lejos, durante la construcción de la Panamericana, que como todos sabéis, es una carretera de 48.000 kilómetros de largo que se extiende desde Alaska hasta la ciudad de Buenos Aires en Argentina, pues partieron en dos la figura de la iguana, entre otras barbaridades. 
Tal vez las mentes privilegiadas de los ingenieros no encontraron otro espacio para construir dentro de los más de 500 kilómetros cuadrados que tiene la zona...

Fue en el 2008, cuando visité el impresionante Santuario Andino del Machu Pichu, la Ciudad Perdida de los Incas, a 120 kilómetros de Cusco (Otro de los lugares que me quitaron la respiración... Publicado en este blog en octubre de 2015), tuve la oportunidad de viajar hasta este insólito desierto ubicado en el departamento de Ica, al sur de Lima.
Disponía tan solo de veinticuatro horas para desplazarme a Nazca y sobrevolar la Líneas famosas.
Tomé un vuelo en Lima y a 450 kilómetros se encuentran las pampas de Ingenio, Palpa y Nazca. 
Aterrizas en un pequeño aeródromo en medio de la nada y después de algunos trámites burocráticos vuelves a subir, en esta ocasión en una avioneta Cesna, con media docena de personas más, ávidos de visionar las legendarias líneas y figuras trazadas en la tierra.
El espectáculo desde el aire es asombroso y contemplas perfectamente las figuras que sorprendentemente las trazaron los indios nazcas entre los años 100 y 600 de nuestra era (cultura pre-Inca).
Debo advertir a los vulnerables al mareo, que los pilotos de las avionetas que sobrevuelan la zona arqueológica, para distinguir el máximo los detalles de los dibujos, balancean el aparato ostensiblemente.
Ansioso de fotografiar aquellos misteriosos grabados, conservados después de cientos de años, tuve bastantes problemas para contener continuos espasmos y no impregnar algún que otro pasajero. 
Pero... lo conseguí. A través de la cortinilla de mi Nikon, aquí está la prueba.


La figura de la Araña mide 46 metros y su simbolismo está asociado con la fertilidad.


La figura del Colibrí mide 96 metros de longitud. Los nazcas lo consideraban mensajera entre el hombre y el cóndor.
Hombre con cabeza de lechuza. Mide 32 metros y reposa sobre una colina y representa la sabiduría.


domingo, 4 de febrero de 2018

MI NOVELA LOBOS

Hace unos días, leí en la prensa que el gobierno egipcio ha lanzado una campaña de promoción para intentar fomentar su perjudicado turismo.
La genialidad de los publicitarios del maravilloso país, ha sido contratar al hombre más alto del mundo, el turco Sultan Kosen que mide 2,43 metros y a la hindú Jyoti Ange que solamente ha crecido hasta los 62,8 centímetros.

La insólita pareja, que ostentan un record Guiness cada uno, posaron frente a la pirámide de Keops, en el valle de Guiza. 
Foto de archivo
Desconozco el mensaje que los creativos egipcios han pretendido comunicar con esta iniciativa, lo cierto es que, turísticamente, Egipto está bajo mínimos y es una lástima. 

Deseo sinceramente que esta promoción y las próximas que se deberían realizar, estén a la “altura” de las circunstancias y estimulen a los turistas a visitar el país. Vale la pena. 

Quisiera aportar un granito de arena y aunque ya escribí en este blog (enero 2016) algunas líneas sobre el crucero por el Nilo, en esta ocasión, reproduciré un pasaje de mi última novela, LOBOS. 

Una aventura por el Nilo, emulando, con humildad y respeto, la gran novela de Agatha Christie, “Muerte en el Nilo”.


A las cinco de la madrugada todavía era noche cerrada, y la temperatura había descendido sensiblemente.
Los cinco pasajeros, con aspecto de cansancio, tomaban un café con bollería surtida en el interior de la primera cubierta. Las pocas horas que habían dormido hacían mella en sus caras.
Señores, ―interrumpió Ahmed El Gohary―, deberíamos partir cuanto antes. Disponemos de una lancha motora que nos trasladará hasta la otraorilla del Nilo. Les sugiero alguna prenda de abrigo. Hasta que no salga el sol, suele refrescar.
La pequeña embarcación cabinada, se encontraba amarrada junto al ITERU y sus inmediatos ocupantes no tuvieron ninguna dificultad en acceder a ella.
El tripulante de la barca, solícito y sin decir palabra, ayudó a sus clientes a situarse en el interior de la cabina. A continuación soltó amarras y de inmediato la embarcación zarpó de la dársena privada de Luxor Luxury Cruise Limited
Company.
Junto al patrón de la embarcación, que estaba frente al timón, un enjuto y encorvado egipcio, embutido en una andrajosa chilaba, se hallaba sentado encima de una nevera portátil de hielo.
Os presento a Masud, significa “afortunado” ―Ahmed, señalaba al enclenque personaje―. El servicial Masud, nos acompañará durante nuestro recorrido por el Nilo, sin desprenderse ni un instante de su inseparable nevera repleta de refrescantes bebidas.
Buenos días, Masud. Encantado de conocerte... ―Marc se incorporó para saludar al aludido hombre.
No se moleste señor, ―interceptó el guía―, es sordomudo.
Masud es muy atento y respetuoso pero... ni oye, ni habla.
Sin embargo, cuando necesiten beber algo, háganle una señal con la mano...
Masud forma parte de un servicio exclusivo para grupos reducidos y exigentes como ustedes.
Debo confesar, ―añadió el guía―, que el señor Muntaner, no dudó ni un instante en contratar la asistencia del fiel Masud, en cuanto le hice saber que existía esta posibilidad.
Si ustedes me lo permiten, ―Ahmed aprovechó el corto trayecto del cauce del Nilo, para recordarles algunos consejos―, les recomiendo que durante nuestras visitas a los templos, beban mucha agua. Aunque las excursiones las realizaremos a primera hora de la mañana. En Egipto y en cualquier época del año, cuando el sol surge del horizonte, aprieta con rabia.
También me gustaría advertirles, sin ánimo de incomodar, que las leyes egipcias son muy rigurosas con algunas costumbres occidentales como beber alcohol y fumar en el interior y exterior de los templos.
De todas formas, Masud, acarrea en su nevera todo tipo de bebidas y fuera de los recintos “faraónicos”, podrán saciar su sed con cualquier sustancia alcohólica.
La lancha llegó a la otra orilla del río en pocos minutos. El mismo monovolumen que los recogió en el aeropuerto internacional de Luxor y trasladó al embarcadero del ITERU, los estaba esperando.
El vehículo enfiló una estrecha carretera asfaltada de dos carriles, donde tan solo transitaban algunas furgonetas repletas de personas que se dirigían a los campos de cultivo, bicicletas y motocicletas exageradamente cargadas con fardos y personas, carros atiborrados de verduras y hortalizas, tirados por animales de carga con destino a los mercados matinales que diariamente nutrían a los habitantes de las pequeñas aldeas ribereñas del Nilo y algún transeúnte que caminaba con la apatía diaria hacia su destino laboral.
El giro inesperado que realizó el monovolumen por una calzada pedregosa, despertó a los cinco pasajeros que se habían aletargado en los asientos traseros.
Cada uno de ellos tenía la intención de preguntar ¿dónde nos encontramos...?
O ¿cuánto faltaba por llegar...? Pero la luz de cuatro enormes llamaradas aisladas en una explanada, dieron motivo por cambiar la pregunta:
¿Se está quemando algo...? ―Inquirió Clara.
No es ningún incendio. Ahora lo verán. ―Ahmed les tranquilizó.
El vehículo se detuvo muy cerca de uno de los grupos de personas que se concentraban en cada uno de los fuegos de la planicie.
La enorme tela multicolor desplegada en la tierra sujeta por varios cables a una cesta de mimbre y madera, delataba que los turistas madrugadores se enfrentaban a una aventura aérea en un globo aerostático.
¡Dios mío, subiremos en globo...!
Esto... ¿es seguro...?
¡Es lo único que me faltaba hacer en esta vida... subir en globo...!
Este trasto, ¿sube muy arriba...?
¡Joder! ¿Estos tíos saben manejar esto...?
Todos y cada uno de los futuros aeronautas expresaba sus repentinas impresiones ante aquella inesperada experiencia.
Dos hombres vestidos con chilabas, aguantaban fuertemente el habitáculo rectangular de mimbre entrelazado, amarrado al suelo.
En su interior, dos egipcios más manipulaban las válvulas de los quemadores de propano calentando el aire de la tela esférica. El globo empezó a enderezarse.
Con la ayuda de una banqueta corroída de madera para facilitar el acceso a la barquilla, Cristian y sus invitados se acomodaron en su interior, sujetándose al pasamanos, algo temerosos.
Por su parte, Masud se había introducido dentro de la cesta, con una facilidad inusual, teniendo en cuenta su cuerpo lisiado y cargado con su inseparable nevera.
Una gran llamarada, a pocos metros de las cabezas de los aeronautas, expulsada por el quemador sujeto al armazón que sostenía el frágil habitáculo de mimbre, iluminaba las entrañas de la gran esfera multicolor que comenzó a elevarse.
Un resplandor madrugador, irradiaba en el horizonte y presagiaba un amanecer espectacularmente bello, planeando desde trescientos metros de altura.
Queridos amigos, ―interceptó Ahmed, justo en el momento mágico que envolvía a los cinco expectantes compañeros de viaje―, aunque sea muy temprano, creo que es una buena ocasión para celebrar toda esta maravilla. ¡Masud...!
El fiel servidor ya tenía en sus manos cinco copas de champán que las repartió con celeridad. Acto seguido abrió una botella del espumoso francés.
Ahmed, con un botellín de agua y con aspecto ceremonioso, los incitó a brindar:
Bienvenidos a Egipto. Será un honor para mí poderles ilustrar un poco más sobre la historia de este país y concretamente sobre la historia del Antiguo Egipto. Les deseo una feliz estancia.
Muchas gracias, Ahmed. ―Contestaron todos unánimemente.
Muchas gracias. ―Cristian tomó la palabra―. De momento, Ahmed, el inicio de este esperanzador y maravilloso viaje, no podía ser tan sorprendente.
Muchas felicidades.
¡Por ti y por todas las maravillas de esta tierra.!
Todos alzaron sus copas.
Cuando el globo mantuvo el techo absoluto de vuelo, imperó la estabilidad.
Todos los ocupantes de aquella cesta que pendía de la enorme esfera solitaria que se balanceaba por encima de una planicie salpicada de casas a medio construir, de campos de cultivo y frondosas arboledas a orillas del Nilo, observaban con detalle el paisaje con la todavía tenue claridad del sol matinal.
¿Es Luxor...?
Exactamente señorita Clara. La ciudad de Luxor. ―Respondió Ahmed dispuesto a ofrecer su primera disertación sobre los monumentos que iban apareciendo con los primeros rayos de sol.
La antigua ciudad de Tebas y capital del Imperio Egipcio durante casi mil años. Aquel complejo monumental, ―señaló el guía―, es el grandioso Templo de Amón, el “Rey de todos los Dioses” y también se puede apreciar la Avenida de las Esfinges con cabezas de carnero que enlaza este mismo templo con el de Karnak.
Un grandioso testimonio de la grandeza del Antiguo Egipcio.
Pasado mañana tendrán la ocasión de contemplar con detalle esta maravilla.
Y a su izquierda, señoras y señores, ―continuó Ahmed―, pueden admirar los templos de Deir el-Bahari, un ejemplo claro de la integración del monumento en el paisaje.
Para construir los templos de Mentuhotep II, Hatshhepsut y Tutmosis III, aprovecharon la pared rocosa de la montaña.
Es uno de los conjuntos funerarios más importantes de la zona, ―prosiguió el guía egipcio ante la mirada expectante de sus clientes―, el más conocido es el de la reina Hatshhepsut, de la dinastía XVIII.
¿Y el Valle de los Reyes, donde descubrieron la tumba y los tesoros de Tutan...?
Neb-jeperu-Ra Tut-anj-Amón, más conocido como Tutankamón, señorita Clara. ―Ahmed se lo especificó con humildad.
¡Eso, Tutankamón...!
Pues Tutankamón, el “faraón niño”, fue un faraón perteneciente también a la dinastía XVIII y aunque su reinado fue breve e intrascendente, su fama se debe al descubrimiento tardío de su tumba.
Efectivamente, el egiptólogo inglés Howard Carter, descubrió la tumba de Tutankamón, en 1922 en el Valle de los Reyes y el impacto mediático tuvo cobertura a nivel mundial. Todo ello sirvió, y para nuestro país mucho más, para reavivar el interés por el Antiguo Egipto.
Me muero de ganas por ver los tesoros que encontraron en su tumba...
Clara enfatizaba con su relato, imaginándose dentro de las cámaras funerarias
egipcias, ―y también deleitándome con el sarcófago de oro macizo...
Me temo que esto no va a ser posible, señorita Clara... ―puntualizó Ahmed.
¡Cristian...! ¿No veremos los tesoros de Tutankamón...?
No visitaremos El Cairo, querida. Lo que descubrió Howard Carter se encuentra en el Museo Egipcio de El Cairo...
¡Qué decepción. Con la ilusión que me hacía ver todas aquellas joyas y...!
Pero mujer, no habrás venido a Egipto solo para ver cuatro reliquias de hace miles de años. ―Intervino David repulsando el tesoro de la tumba del faraón.
Por cierto, Ahmed, ―interpeló la pareja de Clara―, en el Valle de los Reyes están enterrados los faraones y en el Valle de las Reinas... lógicamente las reinas, ¿es cierto...?
No del todo, señor David. En el Valle de las Reinas se han descubierto, en la actualidad, 98 sepulcros y no todos son de las esposas de faraones, también se han encontrado tumbas de príncipes...
Allí se encontró la tumba de Nefertiti, ¿verdad Ahmed...?
No, señor David. Siento volver a rectificarlo. En la necrópolis del Valle de las Reinas, se encontró la tumba de Nefertari, la Gran esposa Real de Ramsés II...
¡Bueno... bueno. Nefertari o... Nefertiti... Qué más da...!
Replicó David, molesto.
Nefertiti, querido amigo, ―intercedió Cristian con un atisbo de presunción―, perteneció a la dinastía XVIII, cien años, aproximadamente, posterior a Nefertari y precisamente, Nefertiti junto a Cleopatra, ¿te suena, no? son las dos reinas que sus tumbas todavía no se han encontrado.
Es cierto, ―aludió el guía egipcio―, aunque se especula que los restos de Nefertiti pueden hallarse en alguna de las cámaras adyacentes a la de Tutankamón...
Nefertiti, ―intervino Marc―, creo que fue una mujer muy hermosa. Según un busto de ella que no recuerdo dónde se encuentra, se aprecia...
En el Museo Egipcio de Berlín... ―Puntualizó Cristian.
¿Cómo...?, ―preguntó su hermano.
El busto de Nefertiti, que fue descubierto en el año 1912, en el taller de su escultor, en la antigua ciudad de Ajetatón, se encuentra en el Museo Egipcio de Berlín, querido hermanito...
Unos espaciados aplausos resonaron en el espacio etéreo que rodeaba aquella canasta que se columpiaba sutilmente.
―¡Muy bien... Fantástico... Profesor Muntaner...!
Podrías continuar la visita... Cristian, con el permiso de Ahmed, por supuesto.
Nos estás sorprendiendo una vez más, profesor. Nos estás descubriendo tu nueva faceta de erudito egiptólogo...
Ivana se mofaba desde el otro lado de la barquilla.
―¡Por favor, Ivana...! Solo he leído algo de historia, antes de viajar... No seas cruel querida y piensa en lo que dijo Confucio...: “el que domina su cólera, domina a su peor enemigo..,” pero si me aceptas un consejo, no te convienen ciertos enemigos...
Sin embargo... brindaremos por ti.
Cristian se acercó a Masud y le extendió un billete de 50 Libras Egipcias y su copa vacía.
―¿Tenemos más champán, Masud?
―Me alegro que pienses así, querido... ―Clara se acercó al fiel sirviente.
Mientras los cinco amigos brindaban con una segunda botella de champán bien frío, uno de los egipcios le hizo un comentario a Ahmed y a continuación el guía se dirigió al grupo:
―¿Señores, les comunico que vamos a realizar la operación de descenso. Les rogaría que se sujetaran a la baranda.
El inmenso globo aerostático inició el descenso hasta llegar a pocos metros del suelo. Mientras que los dos egipcios manipulaban las válvulas del quemador, la barquilla rozó la superficie arenosa en una llanura desértica y volvió a ascender. A lo lejos se entreveían varios vehículos en medio de una espesa polvareda.
La base de madera de la canasta, con los aeronautas en su interior, volvió a arrastrarse por la escabrosa y desolada explanada, de manera brusca, hasta que se detuvo.
Los vehículos, dos todoterrenos, una furgoneta con seis egipcios y un viejo camión con la caja abierta, llegaron al lugar. Masud fue el primero que, junto a su nevera, saltó a tierra firme y corriendo se acercó a uno de los Toyotas
recién llegados.
Aunque las manecillas de los relejes solo marcaban las nueve de la mañana, el calor era sofocante. El servicial egipcio les facilitó, a pie de los vehículos, toallitas húmedas. El reducido grupo se repartió en los dos coches que tenían el aire acondicionado en marcha, deferencia que los acalorados aeronautas agradecieron.
Los dos Toyotas se alejaron de aquel inhóspito lugar mientras los ocupantes de la furgoneta habían rodeado la gran tela multicolor e intentaban dominarla.
Después de extinguirse el soplete que caldeaba su interior, se desvaneció, y aunque extendida en el suelo, todavía se contoneaba por la brisa matinal en aquel desierto diáfano.
Una vez que los turistas españoles sustituyeron los destartalados todoterrenos por su Mercedes Benz Vito de la naviera Luxor Luxury Cruise Limited Company que permanecía en la misma explanada en la que despegó el globo aerostático, se dirigieron hacia a carretera principal.
Por recomendación de Ahmed El Gohary, antes del mediodía visitarían los templos de Deir el-Bahari y el Valle de los Reyes.

LOBOS (2017) Si alguien está interesado en la novela, puede contactar conmigo.